Daniel Noiseux, vicepresidente ejecutivo y director general, participó en Nasdaq TradeTalks, conducido por Jill Malandrino, junto a invitados de Digi International y Taiga Motors, en una conversación sobre el papel de la infraestructura conectada en la acción climática.
Su argumento trataba de los activos existentes, no de los nuevos. Luminarias, medidores y sensores ya están en cada calle; conectarlos y coordinarlos convierte dispositivos aislados en un conjunto capaz de responder a la demanda. La electrificación, dijo al aire, avanza más rápido que la red — y la respuesta más económica es hacer que la infraestructura que una ciudad ya posee coopere, en lugar de construir más.
Durante el programa situó en torno al 19 % la proporción del alumbrado público mundial bajo control inteligente, y en más de 140 teravatios hora al año la energía que esa proporción deja sin gestionar. Sea cual sea la cifra exacta, lo que importa es el orden de magnitud: la mayoría del alumbrado público del planeta sigue siendo conmutado, no gestionado.
También defendió el mantenimiento como palanca olvidada. Diagnosticar una falla antes de enviar a nadie, resolver a distancia lo que se pueda, y enviar una cuadrilla una sola vez con la pieza correcta: menos desplazamientos, activos que duran más y menos emisiones — nada de lo cual aparece en un panel de vatios ahorrados.